Quienes somos
La Fundación Netón de Cultura Histórica nace con el propósito de fomentar una comprensión más profunda, crítica y plural de nuestro pasado. En un contexto en el que la historia se ha convertido en objeto de debate constante, creemos necesario impulsar espacios de reflexión que vayan más allá de la mera divulgación, promoviendo el análisis y el pensamiento independiente.
A continuación, se presenta la Carta Fundacional, donde se exponen los principios, objetivos y la visión que guían el proyecto de la Fundación Netón de Cultura Histórica.
Origen, nombre y propósito de la Fundación
¿Saben ustedes qué o quién es Netón? Seguro que la mayoría no, y ese es, de entrada, un buen motivo para haber denominado a nuestra fundación así. Netón fue un dios solar hispano, prerromano, del que solo sabemos gracias a algunas inscripciones. Pero el detalle nos ha servido para poner nombre a un institución que tiene como objetivo aumentar la cultura histórica de la población en general
«Aumentar la cultura histórica de la población en general». Quédense con la frase, porque vamos a darles detalle de la misma.
De entrada, cuando hablamos de cultura histórica no solo nos referimos tan solo a un mayor conocimiento de nuestra historia. Porque, nos guste o no (más bien no), la historia se ha convertido en campo de batalla ideológico e incluso sucesos que tuvieron lugar hace siglos se instrumentalizan e interpretan de forma sesgada, a veces por simples prejuicios y otras veces por intereses espurios. Desde Netón buscamos no solo difundir el conocimiento, sino también ayudar a la reflexión y al análisis crítico sobre el pasado.
Posición ideológica y forma de trabajo
Por supuesto que cada cual tiene su ideología y una visión del pasado acorde con el propio cuerpo de valores. Eso es una cosa y otra el falseamiento interesado, o el dogmatismo obtuso. Así que conviene que dejemos algo claro: La Fundación Netón de Cultura Histórica no es apolítica. No puede serlo, ya que todo cuanto tiene que ver con lo público es política por definición. Ya decía Platón que el ser humano es zoon politikon, un animal político (o social, según se quiera traducir), puesto que se ve obligado a interaccionar con sus semejantes. Y que lo contrario del hombre político es el idiota, aquel que se vuelca a sí mismo creyendo que lo público no le va a afectar.
Netón no es apolítica, puesto que defiende una política de difusión y debate sobre nuestra historia. Pero Netón sí es apartidista, que es algo bien distinto. No se alinea con ninguna formación ideológica. ¿Cómo podría hacerlo, si uno de sus dos pilares es ayudar a que los ciudadanos desarrollen su propio análisis crítico de la evidencia?
Aclarado esto, que es importante para evitarnos equívocos y disgustos, vamos a definir nuestro ámbito de actuación, o campo de trabajo. En ese sentido somos transversales. Colaboraremos y apoyaremos actuaciones que van del campo académico a lo popular. Podríamos decir que nuestro lema es «casi todo tiene su historia y mucho forma parte de nuestra historia». Es por eso que en nuestro acto de presentación hemos querido reunir a historiadores, periodistas, divulgadores, editores, escritores, recreadores… a representantes de muchos de los campos que, de una forma u otra, interactúan con la historia.
Compromiso cultural y visión de futuro
Y, al hilo de esto, hay algo que también conviene dejar claro. Desde Netón vamos a contribuir al desarrollo profesional de los diversos campos relacionados con la historia. Sí. Queremos combatir —alguno de sus fundadores llevamos muchos años en esa guerra— ese supuesto de que la cultura ha de ser gratis y que quienes se dedican a ella han de hacerlo por amor al arte. No hay nada más reaccionario que tales ideas. Pretender que alguien se dedique a la historia (o a cualquier otro campo de la cultura) gratis et amore implica que ese alguien, o es acaudalado o cuenta con un señor financiación. Y eso implica, por tanto, excluir a la gente de recursos modestos o ponerlos bajo la subordinación de los gustos de aquel que paga, que eran en siglos pasados los nobles y la Iglesia, y ahora sería el Estado. Algo que, además de clasista y retrógrado, supone de hecho la subordinación económica e ideológica a quien aporta los recursos.
Desde Netón queremos, por tanto y resumiendo, contribuir a una mayor cultura histórica, desde la pluralidad y el debate (por más que esto sea una afirmación manida) y, además, que eso redunde en la creación de empleo y riqueza. Podríamos extendernos mucho más, por supuesto, pero con esos tres pilares creemos que es suficiente para dejar claro de dónde partimos y a dónde queremos llegar.
Y, como bien dijo el aragonés Gracián, lo bueno, si breve, dos veces buen, y lo malo, si poco, no tan malo. Póngannos, tras escucharnos, en la casilla de lo bueno o lo malo, según su gusto. Pero acéptenos lo breve. Tan breve como larga y fructífera esperamos que sea la trayectoria de esa nuestra Fundación Netón de Cultura Histórica.
